Desde ADTA lanzamos una voz de alarma y exigimos al Ayuntamiento el cese inmediato de cualquier alteración del terreno en esta parcela clave para la biodiversidad local hasta que finalice el periodo de cría en agosto.
En la Asociación llevamos años vigilando y protegiendo el entorno de nuestra comarca, pero hay situaciones que nos obligan a actuar con urgencia. Hoy denunciamos públicamente la crítica situación en la que se encuentra la colonia de abejarucos (Merops apiaster) ubicada en pleno casco urbano de Palomares del Río, concretamente en el descampado cruzado por la calle Ugena (en el cuadrante situado entre las calles Azafrán y Canela).

Se trata de una colonia histórica de entre 15 y 20 parejas que arrastra un doloroso historial de desplazamiento. Debido al avance de las obras y a la constante presión urbanística de los últimos años en Palomares, estas aves protegidas han ido perdiendo, uno a uno, todos sus hábitats originales de nidificación. Este descampado de la calle Ugena se ha convertido, literalmente, en su último reducto en la zona; el único espacio que les quedaba para intentar sacar adelante a sus crías.
Nidos sepultados, pero la vida se resiste a desaparecer
Lamentablemente, hace unos días, se ejecutó en este terreno un agresivo movimiento de tierras sin ningún tipo de consulta previa ni estudio de impacto ambiental. El resultado ha sido devastador: varios de los nidos subterráneos (túneles que las aves excavan en la tierra) han quedado completamente taponados y sepultados bajo toneladas de arena.
A pesar de este atropello, la naturaleza nos sigue dando una lección de supervivencia. En las imágenes recogidas en la zona se puede comprobar perfectamente que todavía hay una intensa actividad. Los abejarucos adultos siguen sobrevolando el terreno, acudiendo al talud e intentando desesperadamente acceder a los túneles para alimentar a los polluelos que han quedado atrapados o para continuar con las puestas que han sobrevivido. La colonia se resiste a morir, pero necesita nuestra ayuda.

Una petición clara al Ayuntamiento: tregua de abril a agosto
El abejaruco es una especie silvestre en Régimen de Protección Especial, lo que significa que la ley prohíbe taxativamente la destrucción o perturbación de sus nidos, especialmente durante la época de reproducción.
No estamos pidiendo paralizar el desarrollo del municipio para siempre, sino aplicar el sentido común y la sensibilidad ambiental que exige la ley. Por ello, desde ADTA hacemos un llamamiento público y formal al Ayuntamiento de Palomares del Río para que adopte las siguientes medidas urgentes:
— Paralización total y precintado de la zona: Detener cualquier tipo de desbroce, movimiento de tierras o entrada de maquinaria pesada en este cuadrante de la calle Ugena de forma inmediata.
— Respeto estricto al calendario de cría: Exigir que se respete el terreno, de manera ininterrumpida, desde el mes de abril hasta el mes de agosto, periodo en el que estas aves migratorias llegan, nidifican, crían a sus polluelos y finalmente abandonan los nidos.
No podemos consentir que el último refugio de los abejarucos de Palomares del Río sea sepultado por la desidia y la falta de planificación. Desde la asociación ya estamos estudiando las medidas legales oportunas, pero necesitamos que el consistorio actúe ya.
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